Reflexiones

15.03.2019

Es muy fácil y reconfortante dar la bienvenida a la alegría y/o dicha cuando llegan a nuestro hogar. Es un acto de expansión. Un momento chispeante
¿Por qué no sucede lo mismo cuando aparecen la tristeza o la frustración?
Prueba dándoles un lugar, sin rechazarlas o criticarlas. Velos como una proyección de ti
¿Cómo te gustaría que te tratarán cuando llegas a un lugar?... Es lo mismo... Muchas veces el dolor e incertidumbre esconde una silente bendición. Deja entrar al invitado, dale un asiento para que descanse...solo necesita reposo en el único lugar donde puede estar seguro ... Tu mismo....