El complejo camino de observarnos hacia adentro ¿Es posible? - Artículo Revista Mirada Maga

04.10.2017

Mayoritariamente nuestra consciencia se asocia a la mente, más que nada, por un tema de identificación con los patrones habituales de pensamiento y lo que conocemos como tiempo, el cual se traducen en recuerdos y/o expectativas.
Pero como seres humanos estamos conectados a una matriz, que durante las últimas décadas se ha denominado Inconsciente Colectivo, esto es, estructuras de pensamiento agrupadas en forma de frecuencias y vibraciones energéticas en el campo electromagnético del planeta.
Esta mente que hablamos en el comienzo, en lo específico se caracteriza porque se enfoca en el rango de la objetividad, vale decir, se pone atención a algo concreto que se encuentra "allá afuera". Esto, no sólo lo encontramos en actividades cotidianas como el trabajo, sino también en procedimientos estructurados como la meditación, donde el foco está en un punto como el corazón, tercer ojo o un mandala creativo. Asimismo, este tipo de consciencia concentra su atención sobre algo que podemos detallar como un pensamiento, percepción, sensación o sentimiento. En cambio, nuestra consciencia o espíritu (que es similar) no tiene denominación, forma o sustancia, es más bien un "algo", que es verdadero y misterioso, a la vez. Por lo tanto, surge la pregunta: ¿cómo puedo investigar mi propia consciencia si no posee la cualidad de objetividad?
Lo primero es darnos cuenta de los momentos en que la atención está "hacia afuera" y a partir de ello destinamos un mayor enfoque hacia una atención "hacia adentro". En un comienzo, necesitarás cierta tranquilidad, disponibilidad de tiempo y una disposición a no seguir el recurrente patrón de pensamiento. Cuando viajas "hacia adentro" puedes paulatinamente ir relajando tu atención hasta intentar (con dedicación y práctica) disminuir en su intensidad, sin caer en estados de hipnosis o relajación profunda sino estando en plena consciencia.
En la práctica te darás cuenta que la condición, a priori, de la mente es el estado de alerta asociado con la atención mental-racional, y la característica dicotomía del pensamiento. En el camino podrás reconocer patrones emocionales, pensamientos rígidos (conocido como karma en círculos metafísicos) y ciertas evasiones que te mantienen atado al círculo de dualidad, es decir, la categorización de bueno-malo. A nivel cotidiano, también podrás experimentar cómo tu visión se amplía hacia un marco 360° (a nivel referencial) y que comienzas a volverte más consciente del apego a ciertas creencias y condiciones que no representan tu naturaleza individual auténtica y que, paradójicamente, te mantenían alejado de tu intención colectiva.
A grandes rasgos, el proceso de mirar hacia adentro va desde la interpretación mental hasta la expresión del corazón; una dinámica que va a poner a prueba tus niveles de devoción, fe y tolerancia tanto con tu entorno como de la vida misma. Y te sugiero que cuando aparezcan momentos complicados, que todos vivimos, acude a la oración, a la naturaleza o al juego, ¡sí! al juego. Indaga en ello y permítete la exploración en tu propia experiencia. No la compares con ninguna otra, recuerda que eres único y original. ¡Confía en tus intuiciones!