"Clarividencia",  -Articulo Revista Bienestar y Salud

14.02.2017

Clarividencia

...Por Cristián Sarmiento

Al dar una mirada a los últimos 3.000 años de nuestra historia, es curioso darse cuenta como gran parte de las sociedades emergentes se acogían a la videncia oracular como parte importante de su toma de decisiones. Transversalmente, está formaba parte del ámbito económico, político, religioso y social. Las sacerdotisas en sus expresiones celtas y egipcias; las interpretaciones oraculares griegas, las prácticas de medio oriente; con el trabajo de despertar de "siddhis" o poderes por parte de los postulantes, fueron parte relevante de la evolución de las civilizaciones.

Entender el futuro era necesario para las distintas políticas gubernamentales y, también conocer el grado de entrega simbólica que debía ofrendarse a los dioses para evitar castigos o catástrofes que golpearan el equilibrio. El concepto de "adivinar" o "presagiar" era una forma de evitar, eludir y disminuir las cargas de miedo respecto a la vida cotidiana; o sencillamente vivir con una cierta armonía y paz asegurada.

Nosotros, obviamente nacimos desde ese paradigma del tiempo - pasado y futuro- y desde pequeños basados en nuestra concepción Católica Romana, nos tocó escuchar de diferentes profetas que formaban parte esencial de las sagradas escrituras. Nombres como Daniel, Elías, Isaís, Jeremías y Moisés, son piedras angulares de los caminos y designios que el pueblo de Dios debía seguir. Así también, esta misma corriente, la podemos encontrar en el Hinduismo, Islam (principalmente sufismo) y Zoroastrismo, sólo por nombrar algunas.

Si indagamos dentro de la religión Católica, encontramos grandes referentes de la predicción o videncia; por supuesto, debemos nombrar a Santa Hidelgarda de Bingen, Santa Gemma Galgani, San Malaquías, Padre Pío y Charles Webster Leadbeater, quienes no sólo relataban sucesos del futuro, sino también dieron luz de talentos sobrenaturales como la bilocación, curación, esoterismo y telepatía.

Pero no sólo en el campo de la religión vemos grandes videntes; en la piratería personajes como Barba Negra, Anne Bonny, Jeireddin Barbarroja imprimieron no sólo una gran capacidad estratégica sino también la habilidad de anticiparse a sus acciones, manteniéndolos hasta el día de hoy como íconos de la navegación.

En la ciencia, educación y tecnología, la irrupción de las visiones de Marie Curie, Alan Touring, Nikola Tesla, Steve Jobs, María Montessori (sólo por nombrar a unos cuentos de cientos existentes), nos han mostrado su compromiso, dedicación, intuición y capacidad de usar la videncia al servicio de la humanidad.

Hoy en día, la posesión de esta capacidad se enmarca mayoritariamente en el campo de la espiritualidad, principalmente en las líneas del tarot, curaciones exoterícas (sacando alguna energía "desde afuera") y las cientos de expresiones que hoy encontramos en el campo espiritual. Lo curioso, es que similar a lo que ocurría hace miles de años atrás (como hemos visto en este escueto resumen), queremos conocer el futuro para evitar dolor, sufrimiento o saber a ciencia cierta si los eventos del futuro se ajustarán a nuestra voluntad personal. Al no ser de esta forma, se han ideado una serie de prácticas y rituales para tratar de influenciar los campos electromágneticos de la vida, para que nuestras elecciones tengan una probabilidad más alta de ocurrencia. La veracidad o falsedad de ello, es un tema que se entrega al albedrío personal y cuya variabilidad oscila entre la individualidad y la consciencia de unidad. Tememos al futuro y muchas veces anhelamos cambiar el pasado ¡si!. En la experiencia que me ha toca recorrer, he aprendido que un clarividente no tiene interés en conocer el futuro o entender el pasado, sino ayudando a que cada alma circule por los senderos del momento presente siendo más consciente o colaborando a que la humanidad viva el presente de una mejor manera. El present,e es el único lugar que podemos presenciar en cada instante y que paulatinamente comienza a disipar cualquier amargura incrustada del pasado o temor hacia los designios de la vida.

Con cariño,

Cristián Sarmiento.