"La Senda Espiritual", -Articulo Revista Bienestar y Salud  

21.11.2016

La Senda Espiritual 


...Por Cristián Sarmiento

La gran pregunta a resolver para todo buscador espiritual es ¿Cuál es el fin último del sendero? Será aprender una nueva técnica, alcanzar un estado paranirvánico similar al Buda de Oriente, orientar mi vida personal hacia el bien común, aislarme del deseo y la necesidad compulsiva de consumir tan en "boga" en el mundo actual o practicar una serie de ejercicios con tal de encontrar la armonía y paz personal. Probablemente, puede ser alguna de ellas, una combinación aleatoria, todas juntas o quizás ninguna de ellas. Ese es el gran misterio que durante eones hemos tratado de resolver, intentado recordar quienes hemos sido y cuál es nuestra misión una vez encarnados en cuerpo físico. Punto aparte antes de continuar, es una interrogante paralela respecto a si realmente existe una "misión" que alcanzar o es sólo un concepto que intenta orientar nuestra vida hacia el cumplimiento de un objetivo con tal de no sentir cierta vacuidad en nuestro recorrido.

Un primer acercamiento que podemos indagar respecto al sendero espiritual se origina en la naturaleza del ser humano; desde la intuición hasta la interpretación, desde lo instintivo hasta la pasión racional o desde nuestra capacidad de sentir hasta la exaltación de analizar minuciosamente hasta el último detalle. Sencillamente, podríamos inferir que el camino espiritual es desde la mente hasta el corazón o desde el pensamiento compulsivo hasta lo que surge en cada latido del corazón.

La ciencia ha descubierto a través de modernos mecanismos como el campo electromagnético que genera el corazón es 5.000 veces mas potente que la energía que surge desde la mente. Así también, como el corazón presenta una cierta estructura neuronal similar a la del cerebro.

Esto resulta trascendente y transversal a diferentes aspectos de la vida y si analizamos los últimos 2.000 años (o más) de la historia de la humanidad, podemos darnos cuenta como la preferencia por la racionalidad ha sobrepasado a nuestro corazón o como la mente competitiva a bloqueado esta sagrada habilidad llamada intuición.

La mente es un tremendo arquitecto caracterizada por su inalterable multidimensionalidad, sin embargo, debemos ser conscientes que es una herramienta disponible para nuestro uso pero no es el fin de la búsqueda, ni quien va a resolver nuestro paradigma existencial. La mente teme su desaparición, su cese o en palabras cotidianas; la tranquilidad. Puedes darte cuenta que apenas despiertas rápidamente la mente te enfoca a la dimensión del problema o al estado de carencia personal.

En la práctica, intentar dejar pasar estos pensamientos tal como lo enseño el Maestro Dogen, ya que sencillamente son "hábitos" tal como el tomar el tenedor al momento de comer, colocarse el cinturón de seguridad al momento de conducir o revisar la billetera al momento de salir de casa. Es un condicionamiento anclado por miles de años en nuestra consciencia lineal que dice algo similar a "la vida no tiene sentido sin problemas". Parece un chiste, pero date el tiempo de analizar si has podido explorar en tu vida personal que hay detrás de los llamados "problemas".

El corazón tiene un semblante sonriente tal como el emblemático rostro de Buda que es tan corriente de apreciar en miles de hogares de buscadores espirituales. El corazón nos invita suavemente a reevaluar nuestras actitudes, creencias y permitir el cultivo de valores tan exquisitos como el buen humor, dulzura, ternura, perdón, entre otros. Si profundizamos aún más, es interesante preguntarnos ¿Estamos celebrando la vida? o esto solamente lo recordamos los Viernes o Sábado en la noche con algún trago.

El corazón prioriza el "dar" fuente de abundancia del espíritu y el "compartir" cuna de sabiduría vertical. La mente busca archivar, conocer y estandarizar desde un aspecto horizontal. No quiere decir que la mente sea negativa, sino, en diferentes actos de la vida, ser conscientes de sentir desde donde viene lo que estamos experimentando "desde el corazón o la mente".

Finalmente, para entrar en la senda del corazón, no fijes metas de difícil alcance o deja suspendido el pensamiento "a través de esto voy a alcanzar aquello"; todo ello, son construcciones mentales que nos bloquean cierta capacidad de entrar en nuestra alma intuitiva.

Un abrazo afectuoso

Cristián Sarmiento

Canalizador / Escritor

https://www.facebook.com/cristian.sarmiento.ci